Sola.

10/29/2016

 

       ¿Qué hace? Se está acercando… Viene hacia mi…  ¡Que se vaya!¡Me toca! ¡Qué asco! 

       Disimulo… Que no se dé cuenta… Siento repugnancia… Me besa… ¡Que aprensión! Me ha dejado sus babas en mi cara… Me limpio… No encuentro mi pañuelo…

       Habla… Dice cosas… No la entiendo…

      Me mira mucho… Le sonrió… Tengo mucho miedo…. Disimulo… Sonrió más… Me da pavor… Es fea y vieja…

       Quiero que se vaya…. Me sigue tocando… No me gusta… ¡No me deja en paz!

     Da vueltas por la habitación…. No se va… Me giro… No quiero verla… Miro a la pared… Me asusta su cara…  Se ha sentado delante del tocador….  La oigo… Mueve cosas... Toca todo… No son mías… Da igual…

     Me llama… La escucho… No la miro… Sigue hablando… ¿Por qué no se va?...  Quiero que se calle… Duermo…

 

       Estoy sola… Esta no es mi habitación… ¿Qué hago aquí?... Me duele la espalda… ¿Dónde está mi cama? ¡Madre! ¡Madre!

 

      Voces… Ruidos… Me doy la vuelta… Hay alguien… No sé quién es… Sonrió un poco... Tengo miedo…

        ¡Viene hacia mí! Me mira… Habla mucho… ¡Quiere darme algo! ¡Tiene una cuchara en la mano!

         ¡Nooo! ¡No quiero!…

     

     ¡He tirado la cuchara!  Se enfada… Grita mucho… Me mira mal… Se acerca más… ¿Qué hace? ¡Me sujeta la cara! ¡Me hace daño! ¡Madre! ¡Madre!

 

       Tengo hambre. ¿Por qué sigo en la cama? Esta no es la mía. No es mi habitación. ¡María! ¡Abre la ventana! ¡Ya es de día! No viene… ¿Dónde estoy?

 

     Hay alguien… Han abierto la puerta… Me miran… Hablan de mí…. Vienen a buscarme… Se acercan… Me duele la cabeza… Dicen cosas… No les entiendo…El hombre se ha sentado en mi cama… Me acaricia la cara… No le conozco… ¡Quiero que se vaya!

        ¡Me esta subiendo el camisón! ¡No quiero que me toque! ¡Que se marche! ¡Es un desconocido! ¡Padre! ¡Padre!

 

          —Lo siento Pilar, tu madre está peor, el alzheimer ha avanzado mucho. Creo, que ni siquiera sabe quiénes somos, ni tu ni yo. Tienes que ir preparándote para lo peor —dijo el facultativo sin el menor atisbo de duda.

        —Esa es la impresión que me dio, doctor González. Por eso le llamé. Últimamente, parece que no me reconoce, se pasa el tiempo llamando a sus padres y a su hermana que en paz descansen. A mi me mira como si no me hubiera visto nunca y cuando me acerco, se aleja. Creo que le doy miedo. Mírela, parece que está asustada— le contestó la hija de la anciana que permanecía tumbada mirándoles fijamente.

 

        Me están observando… Ella viene hacia mi…  ¿Quién es esta vieja?  Me toca la cara… No me gusta… Se ha sentado a mi lado... Que se levante…  La miro de reojo… Llora… No sé quién es… Quiero que se vaya… Disimulo… Sonrió…Tengo miedo…¡Madre! ¡Madre!

 

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