• Ana Larraz Gale

Ella caminaba sola


ella caminaba sola

Salió el domingo, como todos los domingos a comprar el pan y entonces fue cuando la vio.

La mujer que se encontraba en la acera de enfrente, parecía mantener una importante conversación consigo misma y él, movido por la curiosidad, cruzó la calle. Quería saber cuál era el tema que tan enfrascada le tenía. Sin que ella se diera cuenta, se situó detrás y se esforzó en escuchar sus palabras:

―Ya es hora de que se venga conmigo. Me encuentro muy sola. No debería haberme dejado…

El hombre se rio al oírla, provocando que la mujer se girase hacia él.

― Hola Federico ―le dijo al verlo.

Asombrado, el cotilla, reconoció a su exmujer, a la que llevaba diez años sin ver.

―Te estaba buscando ―siguió hablando ella―. Hoy te has retrasado. Tu pan, ya se lo ha llevado otro.

Y sin decirle nada más, sacó una pequeña pistola del bolso y descargó seis balas sobre él.

―Que bien que hayas venido Fede… ―se le oyó decir mientras continuaba caminando sola.

¿O quizás ya no iba tan sola?


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