• Ana Larraz Gale

En luna llena

Relato para el grupo literario "Club de los retos de Dácil, usando las palabras: Esperpento, mantequilla, sombras, plenilunio.

Era una noche sin nubes que taparan el plenilunio. Una hermosa luna llena mostraba toda su belleza permitiendo ver a la bella joven que huía despavorida, el camino apenas esbozado, que si no recordaba mal le acabaría alejando de la puerta del castillo y llevándola hacia la libertad. Su largo vestido rojo estaba destrozado, las zarzas habían dado buena cuenta de él, dejando a la vista sus largas y tersas piernas que se esforzaban por escapar de su perseguidor. Corría y corría huyendo del esperpento que había intentado clavarle sus colmillos en su blanco y delicado cuello. El estropeado traje, apenas servía para cubrirle los senos, que como si tuvieran vida propia, se movían al ritmo de la respiración de la sensual mujer. Las lágrimas corrían por su dulce rostro, haciendo que sus pobladas y oscuras pestañas brillaran como cubiertas por el rocío de la fría noche, mientras sus rojos labios se esforzaban por detener los gritos que pugnaban por escapar por su temblorosa boca. Las sombras la acechaban, como si también ellas quisieran atraparle, robarle su belleza y poseerla igual que anhelaba hacer aquel ser depravado que había acariciado hasta los lugares más secretos de su cuerpo, mientras la tenía bajo el poder de su mente. Todavía podía recordar el obsceno roce de sus manos cuando llegó hasta su… —¡Jesús! ¿Quieres terminar de extender la mantequilla? —le gritó su mujer al tiempo que le apagaba la radio—. ¡Hay que ver!¡En cuanto te pones a oír una novela de esas de vampiros te quedas alelado! ¡Yo no sé qué les encuentras! El dueño de la tostada, como siempre obedeció sin contestar. “Gracias a dios, que esta mujer carece de imaginación”, pensó mientras molesto y frustrado daba el primer bocado al pan.

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